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martes, 29 de agosto de 2017

Los hermanos sean

Fuente imagen: Fútbol Florida
El mundo gira acelerado desde hace un buen tiempo y a Uruguay, un lugar adónde siempre todo llega más tarde, ese impulso le alcanzó hace rato. Ese vértigo desenfrenado que todo lo apura y lo quiere antes, lleva a que las cosas se apresuren y se apuren sin darles ocasión de respetar sus propios tiempos. Y si a eso -que ocurre en todos los ámbitos- se le suma un interés electoral o político, el caldo de cultivo es ideal para que el virus se reproduzca. Es lo que le está ocurriendo hoy -a mi parecer- al Frente Amplio y al Gobierno por lógica consecuencia. Enfrente no hay oposición pero no se hace necesaria porque el Frente Amplio ha tenido la virtud (para los opositores), de cubrir ese flanco. A escasas horas de conocerse un fallo que todos adelantaron y presumen conocer del Tribunal de Conducta Política sobre el uso de las tarjetas corporativas por Raúl Sendic mientras estuvo al frente de ANCAP, se oyen voces críticas y se exigen actitudes que no respetan los ámbitos propios que la fuerza política tiene para resolverlos. En fin, ya lo decía Miguel Hernández, “los hermanos sean unidos… o los devoran los de afuera”.

Gestos y más gestos

Mientras todo eso ocurre, en la vereda de enfrente se frotan las manos al ver que -sin esfuerzo- tienen el plato servido hace rato y con el mejor condimento. Es que sin proponérselo, la oposición logra un efecto colateral positivo al mantenerse en la agenda un día tras otro el tema Sendic. A la postura asumida por el protagonista de mantenerse en el cargo a pesar de lo que falle el TCP le han seguido opiniones personales y colectivas de sectores a favor y en contra de esa actitud. Todos, absolutamente todos, sin respetar -en lo absoluto- los tiempos en que ese fallo se hiciera público.

La prensa hace su trabajo y nada para reprocharle, ellos buscan información y punto. El reproche es para los que debiendo mantener silencio no lo hicieron y -en cambio- emiten opinión sobre el punto en una especie de fogoneo que tiene los efectos de una granada de fragmentación que muchos disfrutan.

Es en estos momentos de disputas intestinas donde “el mamado” debe intentar el despabilo a riesgo de que sea demasiado tarde. Ese embebido en las mieles del bienestar  y la estabilidad (puesta en riesgo por esta situación), debiera asumir protagonismo en este momento para que el instrumento Frente Amplio no corra riesgo alguno. No porque sea inminente algún quiebre -han habido momentos peores con sangrías que hicieron pensar en el final de la vieja y querida “colcha de retazos”, pero esta supo zurcir otros retazos y seguir cobijando a todos sin excepciones.

Es tiempo de rescatar la unidad en la diversidad, esa que nos distingue y que vuelve locos a quienes envidian esta coalición de voluntades que tienen perfiles diferentes pero que se unieron para llevar adelante un programa común en beneficio de las mayorías. Esa diversidad unida es la mística que enriquece y hace fuerte al Frente Amplio, una unidad que se construye día a día a pesar de los chisporroteos que marean al punto del emborrachamiento.

La ética es para el Frente Amplio un intangible innegociable. Lo sabemos todos, y por eso es que el tema Sendic nos pega fuerte pues está en debate ese valor que los frenteamplistas no canjeamos por nada ni por nadie. Pero no por ello debemos seguirle el juego a quienes nada tienen que ver con nuestra fuerza. Menos aún con quienes tienen antecedentes mucho más graves. Aún así, nos duele el tema pero mucho más la forma en que se lo intenta enfrentar internamente. A los de afuera, (a los de palo), nada! A los de adentro, fraternidad y unidad en la diversidad, y -fundamentalmente- humildad. Humildad para aceptar los resultados y hacer honor a esa ética que nos distinguió siempre.

A veces son necesarias las crisis. Así lo sufrimos durante el 2002 con la madre de todas ellas y el Uruguay supo recuperarse y hoy muestra una década y media de crecimiento sostenido como nunca en la historia (desde el retorno de la democracia, por lo menos). Supimos vivir con puentes cortados con la República Argentina y parecía que nos iba la vida en ello y en cambio ensanchamos nuestro mercado para dejar de ser dependientes de nuestros vecinos. A tal punto que hoy ellos padecen crisis y recesiones mientras nosotros seguimos creciendo, a otro ritmo, es cierto, pero creciendo al fin.

A ese “mamado”, al que le siguen ofreciendo copas desde afuera, hay que sacudirlo fuerte para que despierte y vea -tan solo eso- a sus vecinos cómo la están pasando con la fórmula que quieren imponer los compañeros de curda (esos que no toman nada pero intentan aprovecharse del borracho al que fomentan). Hay que sacudirlo fuerte para que despierte pronto y recupere la compostura que le dará -seguramente- un cuarto gobierno.

La oposición lo sabe, no tienen alternativa viable ni creíble, por eso apelan a la autodestrucción del FA como premisa. Lo que no saben es que más temprano que tarde, saldrá a relucir esa mística frentista que ha hecho carne en un pueblo que disfruta otro país y el que -seguramente- no quiere retroceder a épocas de crisis y recesión.

el hombre se tambaleaba,
el perro le mordía los garrones...

1 comentario:

  1. Muy bueno y compartible el análisis, don Fernando Gil.Lo difundo entre los miembros del comité, da para profundizar sobre lo que ya compartimos.Gracias por la valiosa presencia tuya y de Eduardo. Formamos un lindo secretariado con comisiones. Abrazo.

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