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| Fuente imagen: Montevideo Portal |
El reciente secuestro de un ómnibus de transporte público ocurrido en la mañana del domingo 9 de agosto por parte de hinchas del Club Cerro de Montevideo, disparó una andanada de conjeturas y se suma a la interminable lista de denuncias que acumula un servicio policial deprimido, lento y muchas veces omiso en la emergencia. Cámaras que no se visualizan en tiempo real; ausencia notoria de patrullaje en horas de la noche; los homicidios que siguen una curva ascendente incontenida; y una pésima atención al reclamo ciudadano cuando denuncia, son un peligroso contexto que las autoridades no han logrado revertir. Una sumatoria de circunstancias que tienen su origen en la gestión pasada, que deprimió un proceso de profesionalización de la policía, precarizó sus recursos y puso al frente a los peores de la clase, muchos de los cuales habían sido desplazados por la administración Bonomi. Hoy la respuesta es deficiente y la ciudadanía necesita conocer ¿qué está pasando con la policía uruguaya?




