Transcurriendo el segundo año de su mandato la velocidad del cuarto gobierno frenteamplista está sufriendo las consecuencias de un contexto internacional adverso al que se le suman sus propios actos fallidos, en lo que parece ser una caja de velocidades que tiene los cambios trancados. A pesar del cambio de gobierno, (dejando atrás a los peores cinco años que nos regalaron los multicolores), la situación financiera recibida con las arcas públicas vacías, un déficit fiscal recontra maquillado, nefastos compromisos abrochados a días de dejar el mando y la ausencia de mayoría parlamentaria, conformaron un clima complejo que inevitablemente incide en la gestión. La militancia frenteamplista se malhumora y lo demuestra en la caída de la imagen presidencial, algo que se corresponde también con la masa multicolor que también evalúa negativamente a los suyos, lo que deja un panorama abierto para la llegada de la antipolítica que ya rige en la región. En ese complejo escenario, el gobierno no logra instalar su agenda ni convencer con argumentos sólidos sobre su gestión. Lo cierto es que Yamandú tiene la cuarta trancada...
