A pesar de los números que viene registrando la cartera del Ministerio del Interior, los uruguayos asistimos a una escalada de la violencia que no repara en ninguna circunstancia. No hace falta otro contexto que transitar las calles o repasar las redes sociales para percibir (o experimentar en carne propia), las circunstancias agravantes de un estado de situación que no disminuye. Los uruguayos (y los que no lo son pero eligieron este rincón del sur para vivir), nos tratamos cada vez peor. Si a ello le sumamos que tenemos al alcance de nuestras manos elementos que agravan esas circunstancias (armas) la situación empeora de forma exponencial. Tenemos que parar esto de alguna forma, se impone un mensaje oficial que invite a la reflexión enseñando a resolver nuestros conflictos apelando a la palabra antes que al grito, a la empatía antes que la indiferencia, a la solidaridad antes que al egoísmo. Aspiro a una campaña por el buen trato...
