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| Fuente imagen: B&W |
Pasó la interpelación al ministro del Interior – Carlos Negro – y tal como lo habíamos previsto no hubo humo blanco ni atisbo de acuerdo alguno que lo permita. Al menos, no en el corto plazo. La visión (miope) del miembro interpelante concentró su exposición en las gestiones frenteamplistas sin reparar que se salteaba el último e inmediato período multicolor. Tal ¿omisión? fue un verdadero derrape discursivo que condicionó todo lo que vino después. En suma, el pueblo uruguayo seguirá esperando por las tan necesarias, (e imprescindibles a esta altura), políticas de Estado en materia de seguridad. En tanto, el interpelado basó su intervención en una gestión que apela a los datos de una película compuesta por innumerables fotos que se han ido acumulando en su primer año de mandato. Lo concreto es que esta historia de los homicidios en el Uruguay es una suerte de puja entre el camino corto o el largo, en definitiva, entre mirar una foto o toda la película...