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lunes, 12 de octubre de 2026

El “método” Bukele

Fuente imagen: Las cosas en su sitio 
Hace pocos días salío a relucir una entrevista al profesor Grado 5 en Derecho Penal - Dr.Germán Aller – de abril de este año, del programa Las cosas en su sitio de Radio Sarandí, donde realizó unas contundentes declaraciones al ser requerida su opinión respecto al método Bukele. La reciente visita del vicepresidente de El Salvador – Félix Ulloa, rescató aquellas expresiones en las que sin eufemismos y con una honestidad brutal calificó al presidente salvadoreño como “un dictador” y “representante de uno de los grandes grupos de narcotráfico del mundo”. Una afirmación de parte de alguien que vivió en centroamérica y que no está relacionado con partido político alguno, para quienes aventuren una opinión apresurada sobre su filiación política. Mientras algunos romantizan el método Bukele, la opinión del Dr. Aller merece mucho más que una reflexión, ¿no les parece?

Imperfecta pero democracia siempre

Formado en plena dictadura, supo padecer los años duros en su carrera que lo llevaron a afirmar que aún imperfecta no hay mejor forma de gobernarse que se hayan dado los hombres que no sea la democracia. Un catedrático de enorme prestigio, cada intervención suya es una clase magistral de derecho que es fácilmente comprendida por cualquiera. Sin estridencias ni usando un lenguaje exageradamente técnico, es capaz de explicar las bondades del derecho y su aplicación como forma de resolver las relaciones humanas.

En ocasión de discutirse la Ley de Urgente Consideración supo advertir a los parlamentarios la innecesaria discusión impuesta en aquel texto referida a la legítima defensa presunta para el caso de la intervención policial. Allí recuerdo que advirtió claramente que en el caso de la aplicación de la fuerza por parte de la policía no tiene su respaldo jurídico en ese instrumento legal sino en la aplicación legítima de la fuerza. Es decir que el policía no actúa en primer lugar en ejercicio de legítima defensa sino en cumplimiento de la ley, esa ley que le asigna el ejercicio exclusivo de la fuerza como parte de su función para reprimir un acto ilegítimo.

Por supuesto que pueden haber casos en que un policía actúe en legítima defensa, pero de ahí a presumir que la suya será legítima, le mereció el reproche académico por inadecuada al modificar la Ley de Procedimiento Policial. En su momento aclaraba que más que presumirse debe actuar conforme a la ley y cuando se aparte de la misma será sancionado. Para ello se lo forma y ahí radica un diferencial de peso en contraste con el ciudadano común que no tiene el uso exclusivo de la fuerza otorgado por la ley ni tampoco se lo prepara para hacerlo porque no es su función. El uso de la fuerza es exclusivo de la policía por imperio de la ley.

En su opinión nuestro país sufre de una inflación punitiva que no resuelve el problema sino que, por el contrario, lo agrava. Las nuestras son cárceles tremendas, hay que trabajar mejor». Hay más presos y «cuantos más presos, la lógica indica que hay peores resultados. Esa es la experiencia internacional histórica, no sólo ahora. Cuando atiborramos las prisiones y simplemente los ponemos en depósitos de seres humanos al borde de la bestialización, no solo acá, el resultado es que esas personas no van a salir a la sociedad en mejores condiciones», manifestó en una entrevista publicada por la UDELAR en el año 2022.

A pesar de que sus opiniones no sean tenidas en cuenta por el legislativo, comparte la visión de concurrir a las comisiones (como fue el caso para la LUC), lo cual le asegura una tranquilidad de conciencia a la hora de ver los resultados.

Los casos exitosos en seguridad

Contrariamente a lo que podrían pensar los fanáticos de Giuliani, en Texas – Estados Unidos, se abatieron las cifras de criminalidad bajando las penas. Al punto que quedaron con cárceles vacías, afirmó Aller al programa. También en México, en algunas zonas, se ha podido bajar la criminalidad en base a la aplicación de lo que la academia aconseja. Citando el caso de Chiapas o algunas zonas de Brasil.

“Al narcotráfico no hay que combatirlo” – la Constitución no habla de enemigos, habla de educar, resocializar. Por ello hablar de guerra al narcotráfico es un error que contradice nuestra carta magna. Cuanto más se conoce la vida de esos “enemigos” como vemos en nuestro país a la inmensa mayoría de personas presas por drogas, (a quien provee de esa droga y a quien la consume, cuando en nuestro país el consumo no es delito), tenemos un concepto equivocado que no puede llevarnos a ninguna solución.

“Si usted quiere consumir cocaína, tiene que poder comprarla”, impedirlo nos condiciona a adquirirla en el circuito criminal. Porque el consumo no es delito, pero sí su comercio. Un contrasentido que nos desemboca en un túnel sin salida.

Bukele, un dictador

En el final mismo de aquella entrevista definió al presidente salvadoreño como lo que entiende que es, un dictador. Porque alguien que modifica la Constitución cuando la misma no lo permite, no admite otra definición. La democracia es un mal sistema pero el mejor que se ha dado el hombre, afirmó.

Al momento de interrogarle cómo explica la baja de los homicidios en aquel país, no tuvo reparo en reconocerle los números, porque “Bukele representa uno de los grandes grupos de narcotráfico del mundo, él lo que eliminó es la competencia”. A renglón seguido les preguntó a los periodistas si no hay drogas en El Salvador. “¿Alguien puede pensar que no se vende ni compra drogas allí?”

Resulta paradójico que pocos hayan resaltado las expresiones de alguien tan calificado como el Dr. Aller y la agenda mediática se haya concentrado en difundir a miembros de la oposición vanagloriando el régimen salvadoreño aprovechando la presencia del vicepresidente Ulloa en el país. Claro que con Venezuela no tuvieron la misma condescencia.

La democracia es algo que hay que ganárselo todos los días, y por ello tenemos que sincerarnos si los uruguayos en realidad queremos a un dictador como gobernante, porque eso es Bukele. Así cerró su entrevista entonces, y hoy la rescatamos para poner en contexto la “mágica” solución a la violencia en El Salvador. 



el hombre se aferró a su credencial,
el perro ladraba su voto...


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