![]() |
| Fuente imagen: defensa.com |
El sentido común nos condiciona – en gran medida – a lo largo de nuestras vidas, y en materia de gestión pública no debería haber excepción alguna a dicha regla. Sin embargo, los uruguayos parecemos hechos a otra medida diferente del común de cualquiera de los sentidos y nos enredamos en discusiones que demoran las respuestas al extremo de volver inoperantes las supuestas soluciones.
Tal parece el caso de los hoy famosos blindados “Mamba MK7” donados por EEUU al gobierno uruguayo en el 2024. Un recurso al que hoy se apela ante la realidad de algunos barrios del país que han sido literalmente copados por el narco y que necesitan del mismo para asegurar el ingreso y permanencia de las fuerzas policiales que incursionen en dichos territorios.
La discusión pasó a desnaturalizar la idea original instalando la falacia de una militarización que nunca fue pensada pero que “corrió por izquierda” a los impulsores de la medida. Esa decisión - tomada al impulso del más común de los sentidos - pasó a ser criticada por la militancia frenteamplista que tomó como cierto el mensaje de la derecha multicolor de recurrir a militares para atender un problema de seguridad interna.
Es cierto que todo ello tiene su punto de partida en un error de comunicación (algo que ya no es novedad en el gobierno), y que nos pone nuevamente a la defensiva sin reparar que la idea no fue otra que la de usar recursos públicos (que no sobran) para atender las necesidades de la población. No se trató nunca de volcar militares a las calles para combatir al narco sino de usar equipamiento ocioso para atender una necesidad a la que hay que impedir que siga escalando en sus niveles de violencia. Descartar el uso de esos coches blindados que no se están usando, es un lujo que no podemos darnos hoy.
Una vez aclarado eso el punto focal fue que no serían los Mamba MK7 sino otros similares; o si los conductores serán militares o policías; si son los primeros en calidad de qué; si portarán armas o no; etc. Aspectos todos que debieron resolverse y comunicarse antes de forma clara y contundente... pero no.
De todas formas eso que arrancó con un mal anuncio, no justifica que se siga agrandando la mentira. Porque todo este asunto se presenta parecido a aquello de malvender (al punto de ser casi que un regalo), un avión oportunamente acondicionado para emergencias sanitarias y luego lamentarnos su falta cuando se lo necesitó. ¿Se acuerdan?
Porque los mismos que tomaron ese tipo de decisiones son los que se atreven hoy a dar lecciones de gestión pública y atención en una emergencia que ellos mismos propiciaron con sus acciones y/u omisiones cuando fueron gobierno. Antes de sumarnos a la crítica fácil tengamos un poco de memoria, no se necesita ir muy atrás en los archivos para hacerlo.
¡Que vuelvan los consejos… de Ministros!
Ahora bien, esta falla comunicacional sufrida con los blindados Mamba MK7 no hace otra cosa que confirmar la imperiosa necesidad de que vuelvan los cónclaves semanales en la Torre Ejecutiva que impuso el primer presidente de izquierda del país, Dr. Tabaré Vázquez. Esas reuniones marcaban la agenda y difundían claramente el trabajo del Poder Ejecutivo con una coordinación entre los principales actores de cada Secretaría de Estado, quienes ponían en común sus prioridades y conocían de las de sus compañeros del Gabinete; decisiones que podrían impactar en la gestión de cada uno. Todo bajo la batuta del mismísimo Presidente de la República.
Esa instancia, al inicio mismo de cada semana, ordenaba la gestión y hacía una puesta a punto de los avances que tenía cada cartera, permitiéndole al Presidente hacer un seguimiento y marcar las prioridades o énfasis necesarios para concretar los objetivos de gobierno. Al mismo tiempo, permitía coordinar el mensaje a dar a la ciudadanía.
Todavía recuerdo algunas instancias que hubieran podido generar “ruido” en materia comunicacional entre algunos Ministerios como el caso de las cifras de suicidios que eran registradas por las carteras de Interior y Salud Pública, y en ese caso la iniciativa para informar la tuvo -previa coordinación- el MSP siempre. O en el caso de información turística que podría manejar la cartera de Interior por su dependencia de la Dirección Nacional de Migraciones, y en ese caso también, siempre se coordinó previamente con el Ministerio de Turismo para definir quién daba determinada información que podría impactar en la gestión de una u otra cartera.
Esto surgía primero de las instancias de los Consejos de Ministros, y era derivado luego a las respectivas unidades de comunicación para la coordinación previamente acordada. Algo que parece simple pero que hoy no se aplica.
Este tema de los blindados Mamba MK7 es una oportunidad – ojalá la última – para que de una vez por todas asumamos la importancia que tiene la comunicación oficial y las consecuencias que tiene en la opinión de la ciudadanía. Esa que viene pegando fuerte en las encuestas mostrando un guarismo durísimo sobre la desaprobación del gobierno.
El gobierno parece estar bailando al ritmo de la oposición, es hora que empiece a elegir la música e imponer su propio ritmo. Es imperioso que asuma el timón al influjo de sus objetivos, encausando la comunicación oficial con criterio propio y coordinando entre todos sus actores para que la música no se escuche desafinada.
Es tiempo para que el ritmo sea el que llevó a la mayoría de los uruguayos a impulsar el cambio. Ese que nos hizo soñar con un nuevo ciclo de gobiernos progresistas al que no podemos renunciar.
De otro modo, ya sabemos lo que nos espera…
el hombre esperaba una canción,
el perro ladraba una nota...

No hay comentarios:
Publicar un comentario