El partido clásico no se jugó por los “inadaptados de siempre” según gusta decir a los comentaristas deportivos. Esos “expertos” en todo menos en seguridad, de la cual opinan como si supieran tanto como saben de fútbol aunque alguno nunca pateó una pelota en su vida. Piden a la Policía que actúe y cuando actúa también la critican. Pidieron policías en la Olímpica pero nada dijeron de la Ámsterdam donde hubo una verdadera zona liberada. Allí no debía haber policías pero sí seguridad privada, algo que no hubo a estar por las imágenes que nos regalaron en la previa de un partido que no fue. Por si fuera poco, de 206 detenidos en total por desmanes y desacatos, solo uno fue procesado por intento de rapiña (intentó robar el arma a un policía), pero todos los demás quedaron libres. El Presidente de la SCJ le tiró el fardo a la Policía en tanto no recabó pruebas para sus procesamientos, entonces me pregunto: ¿y si los Jueces se dignan constituirse algún día en el lugar de los hechos, fundamentalmente en escenarios que se prevén conflictivos como lo sería el partido clásico? Los ojos de la Ley en el lugar harían innecesaria la presentación de pruebas ya que el magistrado vería con sus propios ojos los hechos. No sé, es una pregunta que me hago harto ya de tanto trabajo por un lado y tanto desgaste que termina volviendo impunes a quienes entran por un lado y salen más rápido por el otro.
Espacio de notas de opinión escritas por su autor Fernando Gil Díaz - "El Perro Gil"
miércoles, 30 de noviembre de 2016
sábado, 26 de noviembre de 2016
Hasta siempre, Comandante
Me desperté con la noticia que Fidel se había muerto. Un hecho que parecía imposible pero que nos recuerda la dimensión humana que nos comprende, aunque algunos -como Fidel- alcanzan una dimensión mayor que otros que han pasado sin dejar huella. Se enfrentó a un imperio y fue una cuña en medio de una América que pudo liberarse derrocando una dictadura y frustró el intento invasor en la Bahía de Cochinos. Se fue “el Caballo”, alguien que se había olvidado de morir, se lo va a extrañar…
martes, 22 de noviembre de 2016
La vuelta (de la) Olímpica
No me voy a referir a la gloriosa práctica impuesta por la celeste como forma de celebrar un campeonato. No, lamentablemente no estoy pidiendo esa vuelta sino otra muy distinta o tan inmensa y gloriosa que fuimos perdiendo hasta llegar a extremos como los que vaticinan los entendidos del fútbol uruguayo. Hoy el tema es volver a aquella Olímpica que supe disfrutar con amigos que éramos hinchas de cuadros distintos pero compartíamos el mismo lugar, veíamos el fútbol desde el mismo lugar, celebrábamos juntos las mismas bromas, nos hacíamos juntos las mismas bromas, nos gritaban los goles y les gritábamos los goles, y, al final, nos íbamos igual que como llegábamos: juntos. Quiero esa Olímpica, la vieja, la querida, la de la familia, la de los amigos, quiero que vuelva la Tribuna Olímpica al Estadio Centenario!!
miércoles, 16 de noviembre de 2016
Compromiso programático
El subsecretario de la cartera -Lic. Jorge Vázquez- reconoció en una entrevista concedida al programa Intercambio de M24, que el año 2016 cerraría con mayor gente procesada por la Justicia que el 2015. Una muestra del trabajo policial con que se encara la frontal lucha contra la delincuencia cumpliendo un programa de gobierno puesto a consideración de la ciudadanía y que constituye la hoja de ruta del gobierno electo. Sus dichos fueron malinterpretados por un periodista que arrobó en las redes a la cartera y al medio en cuestión acompañando un concepto: “quién te ha visto y quién te ve”, en clara alusión a lo que consideró una contradicción para una fuerza popular que se “jactaba” de mandar gente presa. Ni una cosa ni la otra, un Gobierno asume todas sus obligaciones cuando llega al ejercicio de su mandato y entre ellas está el combate franco a la delincuencia. No entender eso sería, además de ingenuo, irresponsable para quien fue puesto por el soberano para ejercer la autoridad en todos sus ámbitos.
jueves, 10 de noviembre de 2016
Robocop no tenía abogado
El Policía de futuro es uno robotizado, pertrechado con las últimas tecnologías con el mejor armamento, blindado. Es un Policía automatizado, que tiene la mejor y más rápida respuesta ante las situaciones más difíciles. Y todas las resuelve bien para el ciudadano al que debe proteger. No necesita de abogados porque en sus programas ya tiene cargadas todas las respuestas a todas las preguntas, no necesita a nadie que lo defienda porque ese Policía ideal no infringe nunca la Ley. Sus acciones están pre cargadas, y a cada situación responde de la forma que tribunales expertos definieron como la mejor y más inocua para los intereses de la población a la cual defienden esos “robocops” del futuro no tan lejano. No tan lejos en el tiempo hubo quien intentó programar un cambio para dotar de una mejor herramienta a los uniformados, al hacerlo -con las mejores intenciones seguramente- cometió algunos errores que fueron desnudados por un abogado -otro igual que él pero que había estudiado- y entonces aquel progreso soñado tuvo un insalvable obstáculo para poder ser parte del programa del futuro Policía. Lo dicho, Robocop no tenía abogado… menos mal!!
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Las patas a la sota
Así como los zapallos se acomodan en el carro cuando este echa a andar, según un dicho popular, también las mentiras se caen a pedazos en menos de lo que canta un gallo o lo que dura un presidente de una comisión de seguridad de Peñarol. En puridad, los hechos -tristes y lamentables por cierto- terminan dando la razón a unas autoridades que si algo tuvieron desde siempre fue el rechazo puro y duro a sus apreciaciones, haciendo de las mismas una prédica estéril que una y otra vez desacreditaron gratuitamente los que ahora hacen silencio o emprenden la retirada. Bonomi fue por séptima vez al Parlamento para ser interpelado y en lugar de recibir esa instancia para recabar la información de calidad que llevó el Ministro se dedicaron -en todas- a denostar su gestión y desconocer los avances. Las mentiras tienen patas cortas y la verdad termina por salir a la luz siempre, aunque alguno intente hacerse el sota, al final, siempre se le ven las patas…
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