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| Fuente imagen: Del Sol FM |
Al ratón se lo comió el puma bravo
“La montaña parió un ratón”, fue la frase de cabecera de una oposición mediocre que no tiene ni siquiera imaginación para producir conceptos. Faltos de todo timing salieron en manada a repetir como un mantra la misma frase, ejecutando un mal libreto que los dejó en posición incómoda. Es que ni apelando a la inteligencia artificial podrían haber analizado en profundidad un compendio de 340 páginas, que -es cierto- tiene una confección demasiado académica para el común de los orientales. Pero, a la clase política uruguaya se le puede exigir un poco de vergüenza institucional a la hora de salir a evaluar un proyecto de esta importancia, ¿no?
Lo cierto es que de estos políticos que componen la actual oposición nada puede sorprendernos pues en el año 2010, gobierno de José Mujica, rubricaron un Documento de Consenso sobre seguridad pública que se convirtió en una hoja de ruta para la gestión del extinto Eduardo Bonomi. Aquel documento fue cumplido en su totalidad como lo avaló una Tabla de Cumplimiento que se confeccionó y difundió oportunamente, dando cuenta de todos y cada uno de los puntos acordados con el sistema político uruguayo. Sin embargo, a poco de firmarlo se dedicaron a romper lo acordado haciendo una de las más feroces oposiciones que pudo soportar un Ministro del Interior. Instalaron el “renunciá Bonomi” y sin importarles en lo más mínimo la seguridad como tema principal, salieron a criticar una gestión basada en lo que se había acordado con ellos mismos previo a asumir el gobierno.
Aquel comportamiento es un pesado antecedente al momento en que se llegó a la confección de un plan de seguridad (en el cual también participaron) que insta a forjar una política de Estado en materia de seguridad similar a la que se habían comprometido antes. Por eso es que resulta inverosímil pensar que será posible llegar a lograrlo con esta clase política que ejerce una oposición destructiva sin importarle otra cosa que aferrarse a su nicho electoral, ese que le permite seguir viviendo de la política. De la peor política, por cierto.
Aquella infeliz frase de “la montaña parió un ratón”, califica a una oposición que ofendió gratuitamente a la Policía Nacional como lo sintió y expresó muy claramente el subdirector de la Policía -Crio. Gral. Alfredo Clavijo- en entrevista de la mañana del lunes 6 de abril en el programa Doble Click de Del Sol FM. Porque el PNSP es un instrumento elaborado por el Ministerio del Interior en conjunto con la Policía Nacional y un importante número de colectivos -incluidos los partidos de la oposición- que participaron del proceso. Un plan que pone a la Policía Nacional como principal protagonista de su ejecución más allá de la transversalidad que expone y dispone el mismo, ya que es la Policía la que primero reacciona y atiende la emergencia en seguridad.
En tal sentido, la referencia a un “ratón” como lo simplificó la oposición política ni bien se lo dio a conocer, cayó muy mal en las autoridades policiales. Esas que dicen respaldar cada vez que tienen un micrófono enfrente, pero que ofendieron gratuita y groseramente con esta referencia.
La respuesta del Crio. Gral. Alfredo Clavijo no pudo ser mejor, lejos de minimizar a la Policía Nacional como hizo la oposición le atribuyó la figura del puma, ese que todavía recorre nuestro territorio y que difiere notoriamente con la metáfora coalicionista. La Policía no es ningún ratón, por el contrario “somos un puma bravo, porque estamos todos los días” dando respuesta y haciendo frente a todo tipo de contingencias.
Tampoco es “un botín” para ningún partido político, la Policía Nacional es del país y de su gente, afirmó Clavijo. Y en eso le asiste toda la razón, es hora ya de dejar de lado la retahíla del respaldo a la Policía porque el mayor y mejor respaldo a la misma se la dieron las sucesivas gestiones frenteamplistas. Esas que dignificaron su salario, le mejoraron la vestimenta, le dieron mejor armamento, la profesionalizaron y dotaron de nuevas tecnologías que la reposicionaron en la región y el mundo sin nada que envidiarle a las mejores policías del mundo.
No hace falta mentir
En el preámbulo de la próxima interpelación, el miembro interpelante dio una entrevista a Montevideo Portal donde deslizó afirmaciones absolutamente falsas que no podemos ni debemos dejar pasar. Al referirse a la Guardia Republicana reclamó volver a darle “mayor potencia y mayor respaldo” en crítica directa a la administración del fallecido Bonomi. Lo que afirma, no solo es falso, sino que es fácilmente comprobable en los registros que aún constan en plataformas virtuales como Youtube (no en las páginas oficiales pues la pasada administración borró toda la memoria institucional de la década de la gestión Bonomi; un material que está debidamente respaldado y que aún esta administración no puso nuevamente en línea). Si hubo una administración que profesionalizó a la Guardia Republicana no fue la de la coalición multicolor sino la del Frente Amplio con Eduardo Bonomi, cuando le dio despliegue nacional y la dotó de mejor armamento, municiones y blindados. La coalición le dió camiones hidrantes, elementos que no son necesariamente los más adecuados para combatir al narcotráfico sino para reprimir manifestaciones sociales, ¿no?
Cuando habla de que las comisarías pasaron a ser oficinas administrativas falsea la realidad otra vez pues se llevó adelante el programa MiComisaría con estudiantes becarios que mejoraron la atención al público y permitió que los policías dejaran esa tarea para asumir la función ejecutiva patrullando en la calle. Así nació el PADO y la respuesta asociada con los mapas de calor. Lejos de lo que afirmó, las gestiones frenteamplistas se enfocaron en transformar realmente a la Policía Nacional. Se multiplicaron los canales de denuncia: denuncia en línea, aplicación 911, tablets para recibir denuncia en el lugar de los hechos; se mejoraron las comunicaciones policiales con los sistemas TETRA encriptados; se incorporó la videovigilancia, y las nuevas tecnologías pasaron a ser parte de la Nueva Policía; en suma una gestión moderna y pensada para acercar a la Policía con la ciudadanía.
Ese nivel de falsedades expuestas revela un clima previo que augura un escenario de confrontación negativa que poco aportará al debate y mucho menos a resolver los problemas de seguridad o de forjar una política de Estado como se pretende.
Hoy los problemas de seguridad vienen asociados de forma indivisible con otros que los complementan y a los que hay que atender de manera integral, con la más amplia y coordinada participación de múltiples actores.
No será -nunca lo fue- la Policía Nacional la única responsable de mejorar la seguridad de los uruguayos, esa tarea nos comprende a todos en tanto formamos parte de esta sociedad. Tampoco es tarea exclusiva del Ministerio del Interior, por más que sea el principal objetivo cuando se habla del tema. Hay múltiples factores que contribuyen a deprimir la seguridad y descubrirlos a tiempo es tarea primordial de esos otros actores que interactúan en la cadena. Desde la educación, la salud, la asistencia social y un sinfín de aspectos que hacen parte de la vida cotidiana se puede construir seguridad, no hacerlo a tiempo permite que se depriman los servicios y surjan los conflictos.
Por eso es que – a pesar de su confección y lenguaje académico en exceso– el PNSP es un insumo que por primera vez asume riesgos y pone fecha de vencimiento a lo proyectado. Un aspecto que representa un acto de valentía institucional al tiempo de constituir un talón de Aquiles que marcará el éxito o el fracaso del mismo con datos verificables que serán el fiel de la balanza.
No será la última interpelación, seguramente, pero servirá para comprobar que seguimos errando el tiro y aumentando las distancias que separan a la clase politica uruguaya.
Mientras tanto, el crimen organizado se frota las manos...

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