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miércoles, 27 de mayo de 2026

Mayo violento

Fuente imagen: IA de Google
Si bien la película puede mostrar otro escenario, la foto que nos va dejando este Mayo que va terminando es siniestra y nada alentadora. En efecto, la tendencia de un homicidio por día sigue firme y en este mes en particular está siendo decididamente superada. Los homicidios que pudimos relevar por los medios de prensa superan aquella estadística y si se toman en cuenta la cantidad de heridos de gravedad que también se registraron en este mes los números pueden ser aún peores. De ahí la importancia de ser muy mesurados a la hora de ponderar las cifras de homicidios porque hay una epidemia de violencia aún sin resolver que se alimenta de venganza y que es muy difícil de prevenir.

Los números y la estrategia

En momentos que se producen trágicos acontecimientos no faltan los “caranchos”, al decir del expresidente Lacalle Pou. Justo quienes tuvieron la responsabilidad de dejar un estado de inseguridad acrecentado - a pesar de contar con el rezago impuesto por una pandemia mundial que redujo la movilidad y con ello la criminalidad en todo el orbe- se atreven a impartir cátedra en el tema.

Dueños de un cinismo sin medida, salen a hablar y decir lo que hay que hacer cuando tienen en su haber la triste herencia de una cúpula renunciada por sonados casos de corrupción que aún esperan por la justicia. Justo ellos, que abrocharon el período con la cifra récord de homicidios de un quinquenio.

Sin perjuicio de rechazar ese nivel de caradurismo que los caracteriza, la realidad impone ser cautos y no hacer sonar las campanas ante exiguos resultados estadísticos que rápidamente pueden virar y volverse negativos. Hay que mirar toda la película siempre (incluidos los capítulos heredados por los autodefinidos “magister’s” en seguridad) para poder tener un panorama más amplio y real de lo que sufre hoy nuestra sociedad.

Es muy difícil enfrentar escenarios de tanta violencia donde los números se aglomeran en forma creciente y el mapa criminal no repara en nada ni nadie para seguir dibujando su peor geografía. Verdaderas ejecuciones dan muestras de una guerra declarada de forma abierta y descarnada que obliga a acciones muy bien pensadas (y mejor planificadas) que le pongan freno.

Claro que decirlo es muy fácil para quienes padecen de una amnesia selectiva por la cual omiten recordar que fueron parte de una degradación institucional que promovió  acciones incomprensibles que hoy explican en gran medida este estado de situación. No es ajeno a todo esto que tampoco se puede negar la incidencia del narcotráfico en los homicidios a pesar de la miopía que mantuvo durante mucho (demasiado) tiempo a las autoridades sin admitirlo (a las pasadas y a las actuales). Algo que el último informe de la AECA (Área de Estadística y Criminología Aplicada) dejó de manifiesto sin mucha difusión, ni – tampoco - de manera muy explícita.

También es cierto que ante este nivel de violencia se imponen urgentes acciones de  inteligencia policial que se anticipen a los hechos. Algo que es muy difícil de conseguir pero que hay que propiciar apelando a todos los instrumentos legales que tenga el Estado para ello.

¿No será momento de incrementar el patrullaje virtual con el amplio circuito de videovigilancia que tiene el país, y particularmente desplegado en la zona metropolitana?

 Es insólito – a esta altura – que lugares como Ciudad Vieja, que cuenta con un sistema de videovigilancia por saturación (donde no hay rincón que no se visualice por las cámaras), tenga el estado de inseguridad que manifiestan los vecinos. Esos mismos vecinos que añoran los tiempos de su instalación. Es momento de devolver, aunque más no sea por sectores, esa seguridad que fuimos cediendo por la desidia de los mismos que hoy reclaman con hipócrita autoridad, soluciones inmediatas. Esos que deprimieron la seguridad dejando de ver las cámaras y que degradaron el músculo policial que se había empezado a forjar con su implementación.

Es necesario, también, reforzar los patrullajes nocturnos y empezar a molestar al libre tránsito del microtráfico que asola los barrios. Rincones de la ciudad envueltos en la más absoluta oscuridad, convertidos en tierra del narco. No es buena idea esperar a que ocurran lamentables episodios para hacerlo, tenemos que tener una mirada preventiva que si bien no garantiza el delito cero, tendrá un efecto disuasivo que disminuirá su ocurrencia. 

Asimismo, es necesaria la atención más inmediata de las personas en situación de calle, porque no solo sufren las inclemencias del invierno que ya se siente llegar sino que son causantes (muchas veces) de situaciones de inseguridad que afectan la normal convivencia. Es hora de tomar acciones concretas con intervención del Estado y uso de la infraestructura pública como la que ostenta el Ministerio de Defensa con sus cuarteles. Poner a las FFAA al servicio de la comunidad como un verdadero Ejército de Salvación como ya hemos explicado en anteriores columnas.

Es imperioso blindar las fronteras e impedir – a como de lugar -la instalación de grandes cárteles criminales de la región. Es una muy buena noticia (a pesar de las resistencias que genera) la reinstalación del sistema de control carretero que había dejado vía libre a la circulación de contenedores por las rutas nacionales. Una medida que desarticuló la pasada administración y que hicieron del país uno de acopio de drogas con las consecuencias que estamos sufriendo hoy.

La libre y no controlada circulación de cargas por rutas nacionales es sin dudas uno de los factores del nivel de inseguridad que hoy vivimos. Y lo es por la simple razón de haber permitido la acumulación de grandes cargamentos de drogas que fueron acopiándose y a los cuales se protegió contratando mano de obra criminal. Cuadrillas devenidas en verdaderas bandas armadas que recibieron en pago parte de esa droga en depósito que termina alimentando el circuito de microtráfico en todo el territorio nacional. Un circuito que es causa principal de la declarada guerra entre clanes familiares que desató esta ola de homicidios que nos afecta desde hace tiempo.

No es el frío, eso lo tienen claro las actuales autoridades de la cartera que ni por asomo se asimilan a las nefastas predicciones de sus antecesores multicolores.

Es la violencia...


el hombre miraba el almanaque,
   el perro lo miraba a él...

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