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martes, 27 de enero de 2026

Homicidios a la baja, pero…

Fuente Imagen: La Diaria
Las cifras de denuncias recientemente divulgadas por AECA (Área de Estadística y Criminología Aplicada) del Ministerio del Interior dan muestras de una baja presumiblemente consolidada de un 4,7% en 2025 comparadas con 2024. Si bien una disminución de las denuncias (no de los delitos propiamente dichos), siempre será una buena noticia, la premura en brindar cifras cuando se trata de bases vivas lleva a tomar los anuncios con precaución. Si antes criticamos la forma apresurada de darlos no vamos a dejar de decirlo ahora porque haya cambiado el gobierno. Mucho menos cuando los que se encargan de brindar la información son los mismos que estaban antes…

Denuncias contra delitos y números vivos

Si algo debemos hacer es mantener la coherencia de nuestro pensamiento, mucho más si sabemos a ciencia cierta las razones que llevaban a no dar estadísticas criminales sin dejar pasar un tiempo prudencial para que los datos se asienten. En el caso de los homicidios es primordial mantener ese lapso de tiempo si lo que se quiere dar es información real pues puede ocurrir que, en caso de anunciar bajas mínimas de ese delito, el paso de los meses lleve a que la baja desaparezca por la evolución negativa de los heridos.

Esa fue siempre la razón por la que los datos estadísticos se daban con un mínimo de 6 meses de atraso. Y se difería en razón de ser el homicidio un indicador estandarizado internacionalmente para representar los niveles de inseguridad de un país. Esa razón lleva a que hay que tener certeza sobre su real número para poder evaluar correctamente la seguridad del país en cuestión.

De eso se trata cuando se habla de “bases vivas”, porque registran datos que se mueven al influjo de la evolución posterior de los heridos y sus resultancias. De ahí que cada anuncio dado ha sufrido variaciones luego al consultar los números con posterioridad, llevando a variaciones que, en cifras como las de los homicidios, inciden al punto de que pueden transformar un anuncio de baja en un aumento o empate con la cifra del año anterior.

Dar los datos a tan solo un mes de cerrado el año y compararlos contra cifras de un año que tuvo 13 meses de transición, es una comparación arriesgada por todo lo expresado anteriormente. Eso sin considerar que hay una divergencia con las cifras que surgen de las fuentes abiertas de información que venimos controlando desde 2020, ya que según las mismas fuentes (prensa y redes sociales), para el año 2025 hubo 380 homicidios publicados contra los 369 que reporta el informe oficial anunciado por Diego Sanjurjo.

Claro que la rigurosidad que tiene la cartera no es la misma que la que reportan los medios de prensa, pero es un dato que hay que cotejar para disipar toda duda. Los registros estuvieron disponibles para el anterior gobierno (que nunca nos respondió su aceptación) y están ahora para quien quiera controlarlos.

En otro orden, se tiene que considerar que cuando se dan estos datos, los mismos responden a denuncias y no a delitos, lo que hace una diferencia a la hora de su representatividad con la realidad que viven los uruguayos. Hay una cifra negra de NO DENUNCIA que solo con encuestas de victimización puede medirse su incidencia. A la hora de dar estadísticas criminales, hay que tenerlo muy en cuenta. 

Con los pies en la tierra

Hace muy bien el ministro Negro cuando se muestra insatisfecho porque la baja es ínfima y puede sufrir cambios en el corto o mediano plazo. No es buena práctica salir a celebrar una baja que puede evaporarse rápidamente como le ocurrió a la pasada administración ni bien cesó la pandemia.

Los homicidios están consolidados de forma muy negativa en el Uruguay y aunque la cifra de heridos haya disminuido, la cantidad mínima que nos separa del año anterior nos deja en un limbo en el que lo mejor que podemos tener es mesura, antes que nada.

Sin dejar de tener los pies en la tierra hay que consolidar un plan de seguridad que nos permita hacer comparaciones válidas y no apresuradas divulgaciones de cifras que pueden evaporarse con el transcurso de los días o meses.

Las políticas de seguridad necesitan tiempo para que estas surtan efecto. Un tiempo que no le dieron a Bonomi, el gran responsable de la baja de muchos de los delitos que hoy muestran esa tendencia. ¿Acaso no estuvo él al frente de la cartera cuando se impusieron medidas como las de los pagos electrónicos? La inclusión financiera es una de las principales razones del abatimiento sostenido de las rapiñas al sacar el dinero de circulación sustituyéndolo por el plástico. Sin dinero en las billeteras se pasó rápidamente a las estafas que crecieron exponencialmente, hasta que se implantaron medidas de ciberseguridad que empiezan ahora a tener efectos según lo transmitido por el propio Sanjurjo. Es cuestión de darle tiempo, algo que en política no ocurre por mezquindad, siempre.

La oposición sale a criticar por los abigeatos, poniendo el foco en el único delito que les preocupó durante su administración. Y no critican más porque se estarían dando un disparo en los pies ya que hoy están al frente –realmente- los que ellos pusieron durante su mandato.

Por todo lo expuesto, no podemos ser obsecuentes, y cerrarnos a criticar responsablemente lo que vemos mal. Bienvenida sea siempre la baja de la criminalidad en el país, pero una real y sostenida en el tiempo.

Por eso, bien por el Ministro que se dice insatisfecho. 

Hay que consolidar realmente la baja y eso, solo el tiempo lo dirá…


el hombre llevaba un registro,
el perro ladraba una opinión…


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